Buches costosos

Niño bebiendo agua del grifo
Niño bebiendo agua del grifo

Buches Costosos

A través de la TV, el cine y la publicidad nos hemos formado una imagen incorrecta de lo que debe ser una buena limpieza oral. En estas imágenes se suele ver que las personas, después de cepillarse los dientes, expulsan la espuma de la pasta de dientes acompañada de restos de comida y fluidos, y de inmediato, para rematar impecablemente la faena, beben agua haciendo buches con ella para rematar escupiéndola, con la agradable sensación de no haberle quedado ningún rastro ni sabor de esa pasta dental en su boca.

ERROR!!! Equivalente a aplicarte en la cara una costosa crema humectante para de inmediato lavarte la cara con agua…. estás tirando crema humectante al lavabo, con lo costosa que es.

Pues es lo mismo con la limpieza oral; si haces esa operación, estás tirando al desagüe de tu lavamanos todos los componentes que han ideado los investigadores y fabricantes de las pastas dentales y que con tanto ahínco anuncian en la publicidad para competir entre ellos por las preferencias del consumidor. Y los estás tirando tantas veces como veces te cepilles los dientes al día. Para esa gracia te hubieras cepillado los dientes solamente con agua.

Si de repente te deshaces de la crema dental estás perdiendo buena parte del efecto que has creído aportarle a tu higiene dental con el cepillado, pues estás impidiendo que el flúor y otros ingredientes de la pasta dental permanezcan actuando en tu boca y revitalizando el esmalte de los dientes y las encías.

Dependiendo de la marca el dentífrico tendrá más o menos agentes activos, pero en términos generales estos son algunos de estos componentes:

Flúor: para reforzar el esmalte y evitar las caries

Clorhexidina: antibacteriano

Hetexidina: para la placa bacteriana

Cloruro de estroncio/nitrato potásico: para la hipersensibilidad dental

Triclosán: antibacteriano y antihongos

Alantoína: cicatrizante

Además de estos, las pastas traen detergentes, aromatizantes, abrasivos y humectantes.

Como ves, es una lista larga de agentes la que estás tirando por la borda si por gesto automático, o por evitar “tragar” con la saliva elementos que le hagan daño a tu estómago, enjuagas y escupes la crema dental. Hay que dejarla allí para que continúe sus benéficos efectos.

Así que en adelante tu limpieza dental tendrá un paso menos y terminará cuando simplemente escupas los restos de la pasta dental.