Marihuana: efectos orales no «recreativos»

Marihuana: efectos orales no «recreativos»

La noticia que está agitando esta semana los medios de comunicación: Canadá acaba de legalizar el consumo “recreativo” de marihuana. Aunque no es el primer país en hacerlo, pues ya Holanda la había legalizado hace varios años y Uruguay y algunos Estados de los Estados Unidos también admiten ese consumo, Canadá es el primer país perteneciente al G20, el grupo de las economías más desarrolladas, en despenalizar su producción y consumo.

No es el caso ahondar aquí sobre el grave impacto que su uso puede causar en nuestro organismo, como tampoco sobre las propiedades benéficas y curativas atribuidas a su consumo “medicinal”. Centrémonos en los efectos que sobre nuestra salud oral la ciencia le ha ido confirmando al cannabis, aún a pesar de que estos hallazgos se hayan visto enmascarados o dimensionados por “factores asociados entre los usuarios frecuentes, incluido el consumo elevado de tabaco, alcohol y otro uso de drogas, malas prácticas de higiene bucal y visitas poco frecuentes a dentistas” (esto es, factores de índole social y cultural propios de los habituales consumidores). Esta observación procede de la Asociación Dental Americana (ADA) que, dejando constancia de esa reserva, prosigue declarando que “el consumo de cannabis, en particular el consumo de marihuana, se ha asociado con la mala calidad de la salud bucal

Entre las consecuencias de su consumo se mencionan:

Una de las ampliamente demostradas es la xerostomía o sequedad de la boca por funcionamiento deficiente de las glándulas salivales, detonante posible de otras afecciones bucales.

La eritroplasia, lesión que aparece sobre la lengua como una mancha o placa roja (en algunos casos puede llegar a malignizarse).

Agrandamiento de las encías

Inflamación crónica de la mucosa oral

En dúo con el humo del tabaco puede aumentar el riesgo cáncer oral y de cuello

Tiene efectos inmunosupresores que pueden favorecer, junto con la mala higiene oral, la colonización la candida albicans, candidiasis oral.

Varios estudios han sugerido una relación directa entre el consumo de cannabis y la enfermedad periodontal” (ADA). La periodontitis se presenta en tasas más altas entre los consumidores de marihuana en comparación con la población no consumidora.

A todas estas secuelas se debe sumar el mayor grado de dificultad en la atención odontológica a un consumidor habitual: “El aumento de la ansiedad, la paranoia y la hiperactividad pueden aumentar la experiencia de estrés de una visita al dentista, así como el aumento de la frecuencia cardíaca y otros efectos cardiorrespiratorios”

Los muchos intereses económicos ante el gran mercado que se abre (por ejemplo, sólo en Canadá se calcula en unos 4.300 millones de euros al año), no legitiman el eufemísticamente denominado consumo “recreativo” de la marihuana.

De recreación y recreos mejor consultarle al niño que llevamos dentro.

María del Pilar🤔